Entre las pocas reminiscencias escolásticas, escribí, hay la definición de la línea recta. Los famosos dos puntos que van al infinito me dieron el pretexto para considerar lo improbable, es decir, dos puntos muy distantes entre sí en su respectiva insignificancia, que parecen llevarse hasta los extremos: por un lado, el beso de clase mundial de Luis Rubiales a Jennifer Hermoso, campeona en el torneo femenino de fútbol del Mundial de 2023 y por el otro, el episodio de los novicios sorprendidos desnudos bañándose descrito en la novela El exclaustrado. Contradiciendo el término de insignificancia que acabamos de mencionar, en sus respectivos ámbitos se encuentran dos obras maestras: el récord del mundo de la selección española femenina acompañado del clamor del beso y el libro de Álvaro Pombo tan extravagante como dotado de vivacidad filosófica y de aguda visión de los extraños pliegues del alma humana.
la realidad o el diablo ofrece sorpresas a todos los personajes, incluidos nosotros los lectores
El que hizo la ley, hizo el pecado. La prohibición de coger la manzana en el paraíso terrenal equivalía a condenar a Adán y a nosotros, sus descendientes. Si el monje Juan Cabrera hubiera reprendido a los novicios añadiendo una patada fraternal en el trasero, el episodio habría terminado ahí. Sin embargo, la desnudez de los novicios inquietó al monje, quien, tomado por sorpresa, ejerció posteriormente el poder de informar del incidente al prior y contribuir a la inexorable condena. Antón Rubial, el novicio confiado a la tutela del monje Juan Cabrera, acogió la expulsión del monasterio como un acto injusto por parte de su tutor. Años más tarde, el monje, habiendo obtenido la disolución de su voto perpetuo, pasó a vivir a un apartamento madrileño rodeado de libros, segregado en la casa, casi como para continuar voluntariamente su clausura fuera de los muros monásticos. Pasa su tiempo meditando y escribiendo su autobiografía, reflexionando sobre la esencia o el vacío de Dios y el destino humano. Sus compañeros en su investigación son los libros sagrados y profanos. Sartre es la nueva brújula de navegación. Lectura de referencia: El ser y la nada. Desgraciadamente, el ex novato Antón Rubial, hoy profesor universitario, no está entre quienes olvidan la afrenta. A través de uno de sus alumnos, sobrino de Cabrera, idea una forma de restablecer el contacto con el exclaustrado. La tragicomedia que se desarrolla tiene como protagonistas y actores a Juan Cabrera, su sobrino Jaime, la periquita Petri que se convirtió en la esposa de Antón Rubial. Este último asume el papel de imponer el guion y actuar como el titiritero absoluto del escenario. El exclaustrado aprenderá que el infierno son los demás. Pero la realidad o el diablo ofrece sorpresas a todos los personajes, incluidos nosotros los lectores.
Los demonios controlan los medios
Agosto de 2023, la selección nacional femenina de fútbol de España vence a la selección inglesa y gana la Copa del Mundo. 18 meses más tarde, después del juicio, el tribunal condena a Luis Rubiales, expresidente de la Federación Española de Fútbol, a indemnizar a Jennifer Hermoso por el beso que le dio delante del mundo con una multa de diez mil ochocientos euros. Bonita ganancia, o mejor dicho, ¡qué afrenta! Ambas partes insatisfechas optan por recurrir al segundo nivel de justicia. Y quizá no todo el mundo, pero toda la nación española seguirá con gran expectación mientras las cosas se complican aún más.
Pero piénsenlo, si Jenni hubiera aceptado hacer una declaración conjunta para bajar el tono del escándalo y luego en vivo por televisión hubiera ejercido una violencia fraternal, como parece sugerir Álvaro Pombo, repitiendo metafóricamente el penalty, sin errar el objetivo, ¿qué hubiera pasado? Por supuesto, se habría necesitado el carácter y la compostura de un delantero centro con los atributos necesarios para lanzar el penalti, y sin duda se habría juzgado un acto excesivo. ¿Pero hay comparación posible? ¡Gran revuelo y cotizaciones exponenciales que surgen de la nada! ¡Cuántos ingresos para publicidad y diversos fines sociales!
Es cierto que gestionar las relaciones sociales dentro de los muros de un monasterio en absoluto secreto es algo completamente diferente. Pero ¿tiene realmente sentido ir ante el tribunal de apelación por un beso robado en el calor del momento, con los abrazos y vítores que se prodigan en ocasiones mundiales? Recuerdo mi adolescencia, cuando las chicas bailaban con los codos hacia adelante y sólo permitían que sus novios las abrazaran. Hubo también un tiempo remoto en que agacharse a recoger el guante era sinónimo de defender el propio honor. ¡Que horrible! ¡Y el duelo tuvo sus ritos y terribles consecuencias! Hay muchas sutilezas similares que podrían contarse. Una pizca de sentido común, aplicada a la moral actual, sugeriría optar por gestos simbólicos en lugar de recurrir a los tribunales.
No tengo datos a mano, pero me atrevería a apostar que el beso mundial fue retransmitido por la televisión española con más frecuencia, durante las semanas y meses siguientes al acontecimiento, que el atentado a las Torres Gemelas. Si el acto es tan deplorable, ¿por qué la víctima y su abogado no prohibieron la repetición obsesiva de las imágenes? Es sorprendente que ni antes ni durante el juicio hubo un análisis del papel jugado por los medios de comunicación. Imaginemos que entre los titulares que elogian la victoria del Mundial femenino y que condenan igualmente el acto sacrílego, se hubiera filtrado un titular contracorriente procedente de un periódico o de un programa de noticias de mediana autoridad. Me entrego a ello con dedicatorias imaginativas, a la muchacha más bella del reino, la redención de un penalti fallado, La Bella y la Bestia, etcétera. La derogación del protocolo, acompañada o no de la dimisión del presidente de la Federación de Fútbol, habría parecido una falta no tan escandalosa como para requerir el doble ritual de los tribunales. Los medios de comunicación absuelven o condenan en tiempo real. En este y otros casos similares se dictan leyes de comportamiento que representan puntos de inflexión trascendentales. Así es como los demonios que controlan los medios de comunicación manipulan nuestros destinos.
Somos los condenados
El ex presidente de la Federación Española de Fútbol me es indiferente y tampoco tengo ninguna atención especial hacia la campeona española. Pero un pensamiento afloró varias veces mientras leía el libro El exclaustrado. Y cada vez iba a examinar la foto de Álvaro Pombo en la segunda portada casi para establecer un contacto, casi para propiciar una entrevista imaginaria. La expresión sombría en el rostro de Álvaro, enmarcada por su barba estilo Amish, no revela mucho. Sin embargo, durante la lectura surgió la hipótesis de que los personajes del libro, Antón Rubial y Petri, tienen algunos rasgos en común con los protagonistas del Mundial de fútbol, Luis Rubiales y Jennifer Hermoso. La fecha de publicación del libro confirma la indicación de que las secuelas del beso robado habían perturbado la mente del anciano Amish y se habían alojado allí hasta convertirse en una lúcida extravagancia narrativa.
El hecho de intentar de conectar puntos dispersos puede servir de inspiración para otras lecturas interpretativas sobre el sombrío rostro del sabio Amish. Con mucho gusto le preguntaría qué piensa de ver a una nación entera, España, encapsulada en burbujas narrativas dominantes. Es parte de la vida cotidiana de los condenados el encontrarse acorralados en el rebaño equipados con un pensamiento único teledirigido. Hace algún tiempo me indignó saber que nuestro Primer Ministro, dueño absoluto del espacio televisivo, regaló cajas de vino a los cantantes invitados de la jet set que acababan de aterrizar en Italia para que no expresaran más que elogios para el entonces jefe de gobierno en funciones.
La antigua España desempeñó el papel de contener a la potencia colonial dominante, Gran Bretaña. La lengua y la cultura españolas aún mantienen un papel no secundario en la esfera geopolítica en comparación con la lengua de la superpotencia estadounidense. No es coincidencia que el recién elegido presidente Trump se refiriera a España como un país BRICS. La superpotencia no tolera rivales. Y la sumisión de los jefes de Estado europeos hacia su aliado de ultramar es desagradable, molesta y escandalosa. La reacción al cambio de paradigma, la de separar a Rusia del abrazo de China, da testimonio de la ausencia de una visión política paneuropea. ¿Nos encontramos más subordinados o más independientes? El desconcierto ante la cuestión de la capacidad de Europa para defender sus fronteras es evidente.
Es difícil entender por qué no surge la intención de TAMBIÉN armarse de buenas relaciones. ¿Y con QUIÉN si no principalmente con el vecino? Es esencial poner los intereses de Europa por delante de cualquier otra pretensión de dominación mundial. Mientras sigue difundiéndose la cantinela de las alertas constantes sobre la salud pública, cambios de género y cataclismos, esperamos leer sobre el re-posicionamiento de unos y otros. Los demonios controlan los medios de comunicación y nos convierten en condenados. Pero luego ocurre que surgen cambios en el campo léxico que son representativos de verdaderos inversión interpretativa. En otras palabras, se produce la negación rotunda de lo que el adoctrinamiento excesivo quería lograr. La deferencia supina como llamar al papa Su Santidad o rey Emérito, hacen que la gente sonría.
En italiano, a diferencia del español, sólo se llama emérito al tonto que es reconocido como tal en todas sus categorías. Pomposidad traducida a términos mínimos, demonios y condenados igualmente insignificantes a nuestro pesar. Especialmente si la historia evoluciona hasta el punto en que el término paz se convierte en sinónimo de preparación para una guerra por poder - segunda fase.